El León ha muerto, danzaba herido desde el cielo hasta la luz de cada estrella
estafadora…todo brilla en movimiento. Yace echado en un paraíso que no tuvo
tinta en el final, el León ha muerto pero todavía canta, todavía sueña con sus
ojos de un ayer, míralo, es todo él un espacio entero de suave alegría, suave y
blanca mecedora de melancolías pendientes. Tócalo con tu miedo y tus sentidos
que nunca conociste; es brumoso como saliva del mar, aprendió a volar al
horizonte sin tener alas ni viento; mi León canta un trozo de vida, pero muerto
se oye mejor, un alma vuela y cae despacio en tus manos, un entierro se hace
paz y olvido, un espacio se llena de nada, una nada de llena de ti.
El
León está corriendo en un campo de sonrisas, canta, llora, pero es como debe de
ser, es como debe nacer y vencer; yo lo miro, lo toco suave con mi silencio,
lloro con él, pero él es más fuerte, él no quiere morir, pero muerto existe en calidez
de infinitos, él no quiere vivir porque vivo no aprendió a sentir. Disfruta sus
ojos emergentes, como suerte de madrugadas sin permisos, tócalos, vívelos; son
agitados, son filosos, son navajas que entran con miel en tu vientre, el León
carcajea fuerte, pero ya no puede más, quiere devorar un paraíso, pero esta
sumiso, esta bebido por sí mismo y vibra entre su pelaje sus últimos momentos.
Esta feroz, más feroz que el mismo jamás, siente el amor respirar, siéntelo,
maldícelo, acarícialo y duérmete en sus notas, sueña en sus segundos, mira con
sus ojos, desdobla tu piel, déjala caer y vístete con tu deseo…mi León ha
muerto, pero sigue soñando, siendo él mismo, su música es la más bella, la más
ansiosa, una implosión en un corazón con fecha de expiración, es un mundo sin
historia son tiempos que se hacen lluvia y melodías de tono azul, húndete sus
garras, abraza su alma, huele esos huesos subiendo a un limbo de colores, esta
tan feliz, está agonizando, esta agitado en su horizonte sin desiertos que
barrer, apláudele sin ninguna educación ese amor naufragado y valiente, siente
simplemente, su soledad…su soledad…su celosa soledad. Solamente siente la
soledad de ese sonido, mira al cielo, saboréala y ¡trágala!
El
León ha muerto, pero vivo ha escrito estas mañanas sin relojes, esta ausente
pero cree en ti, está durmiendo pero espera tropezar en tus montañas, esta
feroz pues su amor no deja de amenazar, nuestro León, querida madrugada, ha
muerto, pero el amor siempre respirará.
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