Una mujer, además de hermosa, sabia.
LA VOZ LIMEÑA DE UN TIEMPO
Todas las puertas cerradas, todas perdidas.
Todas las calles ajenas, sordas, todas sombrías.
Para picar la piedra, cantero, si está dormida.
Escribe:
Selva Vargas R.
Se
dice, se rumorea, se escucha que su esencia se disolvió, mas con plena
seguridad me atrevo a afirmar que sus laditos, limeñísima, aun retumban en cada
prosa, en cada rima, en cada letra con sabor a mazamorra y aroma a suspiro.
Son las tres en punto de la tarde de un
barrio limeño más, un domingo más, se puede percibir la fragancia del ají
amarillo fresco y el arroz con pollo recién preparado, y en la
radio , en una de esas emisoras de música de aquella época suena “Una
veredita alegre ,con luz de luna o de sol tendida como una cinta con sus lados de arrebol. Arrebol de los geranios y
sonrisas con rubor; arrebol de los claveles y las
mejillas en flor.” Y
en mi mente sorpresivamente, como un tipo inercia aparece dentro de
mí su rostro.
´´Jazmines
en el pelo y rosas en la cara “ Chabuca, barranquina
apasionada, como se te ocurre describir con tanta lisura aquella
canela en flor.
Con su garbo y
coquetería logró hacer retumbar los corazones criollos, iluminaba
el opaco y triste cielo limeño con se magnífico andar a ritmo de
paso peruano, y es que en tu voz se siente la fragancia de un Perú.
Recuerdo en mis diversas
memorias de la infancia, repitiendo recuerdos y creando escenarios de
momentos perfectos, las reuniones, los domingos familiares era infaltable en la
radio ,luego al transcurrir de las horas y con algunos tragos demás,
entre pisco y pisco, copa y copa , la voz ya embriagadecida de mi tío que
empezaban a entonarla, declamarla con gran sentimiento criollo.
Él : Nancy,
Selvita ya sabe bailar valls?
Ella: Creo que tienes
que enseñarle.
O cuando
en aquella plazuela de ése Surco viejo, antiguo, donde le rendían
homenaje cada año cantantes, bailarines y caballos de paso, a mis sólo ocho
años, el llanto de las cuerdas de
la guitarra y el latido del cajón se me impregnaron hasta los huesos.
“Aplausos señoras y señores”-decía el
presentador- “¡Viva Chabuca ,viva Lima, Viva el Perú!”
Describió desde a su padre hasta a un
amor no correspondido, desde inmortalizar a su peculiar vecina Victoria
Angulo hasta el eterno poeta peruano Javier Heraud, a quién le compuso y dedicó
sin haberlo conocido y sin más lo convirtió en canción.
Lo
quiso hacer bello pero lo hizo perfecto, ese afán de cantarle a los causes del rio hablador,
solo afán de quedarse en los puentes ,para ver quizás a un amor
escondido pasar, y dejar que se vaya su voz hasta el mar, y
viajar y viajar y vagar y vagar hasta allá más allá del allá.
Perfectas sus prosas
mestizas.. incompletos sus amores tardíos, algunos vacíos, otros sin prisa, ya
que en aquel barranco, se podían dar el lujo de esa premisa..., y es que la
coquetería le desbordaba por las venas, «Un hombre que conoció a Chabuca y no se enamoró perdidamente
de ella, no es hombre. Tiene que haberse enamorado de Chabuca. Todos los que la
rodeábamos la seguíamos amando; hombres, mujeres y patos, estamos enamorados de
ella para siempre», escribió una vez
el poeta y eterno enamorado de Chabuca, César Clavo.
“Chabuca era una persona muy sensata, muy
inteligente. Todo lo bueno lo tenía Chabuca. ¡¿Y qué más?! Eso que ha dado la
vuelta al mundo: ““La flor de la Canela”- Óscar Avilés.
Fuente: El Comercio
Su voz fuerte resonaba como un trueno en el azul, le
cantó a la costa, sierra y selva peruana, en especial a una Lima
antigua de grandes casonas afrancesadas,
con inmensos portales y jardines de invierno, aquella Lima extinta y señorial y a pesar de todo y que el tiempo ya
pasó, a pesar de ello el eco de su canto trasciende en el tiempo y lo
seguirá haciendo porque aún hay fuego en su alama y vida en su son.
La expresión musical que
en sus labios derramó para deleite no solo de su país, sino también de otros
territorios es verdaderamente un muy grato orgullo para cualquier peruano de
corazón y por ello es la señora y dueña de la canción criolla “soy, pues, hermana soberbia
y orgullosa de los cóndores, nací tan alto que solía lavarme la cara con las
estrellas…” , con aroma de los huertos y llena de fragancia y
frescura, no sólo era bella sino fina, inteligente, tierna, espontánea, Chabuca era una mujer que
expresaba lo que sentía, así ardiese Troya y que bueno que aún tenemos su sol
para hallar su sombra.
“Se quebrará mi voz cuando se apague de
no poder hablar en el oído y quemará mi boca salivada la que
me queme si me besas”, dijiste y es que qué son veinte o treinta años si nació para volverse inmortal.
Pues entonces déjame que
les diga, déjame que les cuente, que las estrellas como Chabuca
siempre alumbraran el cielo y su música continuará haciendo reventar nuestras gargantas.
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