viernes, 20 de diciembre de 2013

Recordando a Blanca Varela


Vida y obra de una artista.
“Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.”
Escribe: Selva Vargas R.

Siempre en la poesía existe esa especie de inocencia insatisfecha tallado en lo profuso, o en desierto de los dientes. Siempre está ahí, paraíso o infierno con su brebaje ceñido de embriaguez. Siempre hay alguien que nos marca y que desde entonces nunca volvemos a ser los mismos…
Ningún espíritu puede quedar inmune luego de leerla, algo estalla dentro tuyo, un júbilo inquieto que te exilia de la realidad en cada verso y prosa de quien fue  y será siempre una de las mejores poetizas del Perú, Blanca Varela.

Odiaba el hecho de pronunciar sus poesías  como si estuviera revelando un secreto a la fuerza, para luego ser condenada o juzgada por alguien más; las pocas veces que los leía se sentía un idioma de culpa y congojo, un breve delirio de miedo y tristeza.

Su obra, sus prosa dura y desentonadas sin respeto  a la gramática ni a las palabras poéticas han cubierto sus silencios, se retrae y disimula, dejando sólo huellas, anticipos, a fin de que, nuestro apetito desatado por esos delirios de belleza, busquemos, indaguemos, lo que oculta en su entraña pero maravillosa obra.



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