Vida y obra de una artista.
“Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.”
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.”
Escribe: Selva Vargas R.
Siempre en la poesía existe esa especie de inocencia insatisfecha tallado en lo profuso, o en desierto de los dientes. Siempre está ahí, paraíso o infierno con su brebaje ceñido de embriaguez. Siempre hay alguien que nos marca y que desde entonces nunca volvemos a ser los mismos…
Ningún espíritu puede quedar inmune luego de leerla, algo estalla dentro tuyo, un júbilo inquieto que te exilia de la realidad en cada verso y prosa de quien fue y será siempre una de las mejores poetizas del Perú, Blanca Varela.
Odiaba el hecho de pronunciar sus poesías como si estuviera revelando un secreto a la fuerza, para luego ser condenada o juzgada por alguien más; las pocas veces que los leía se sentía un idioma de culpa y congojo, un breve delirio de miedo y tristeza.
Su obra, sus prosa dura y desentonadas sin respeto a la gramática ni a las palabras poéticas han cubierto sus silencios, se retrae y disimula, dejando sólo huellas, anticipos, a fin de que, nuestro apetito desatado por esos delirios de belleza, busquemos, indaguemos, lo que oculta en su entraña pero maravillosa obra.
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